"… los conocimientos más antiguos no quedan,
la gente ya no se habla con la montaña,
entonces el wigkul ya no le habla a los peñi,
peñi se decían entonces los wigkul waw y la vegetación,.
Pedro Cayupan
Se cuenta que al Kultrunkawe concurrían Machi de distintos territorios para dejar sus kultrun cuando era tiempo de renovarlos para su uso en ceremonias. Este relato de la gente del Külchemapu devela una forma sagrada de interactuar con el espacio mediante la conversación, sin embargo, la memoria que sostiene estas prácticas ha sido mermada:
“… zoy füchake kimün gewelay,feymu zuguluwwelay ta mawiza mu, wigkul zugulwelafi tañi pu peñi, peñi piwfy ta wigkul egu ta fütake waw fütake mawiza, peño piwi tañi zugun egün tati, fey zuguluwwelay porke kalewwtuy mogen pu ka kiñepvlekünugey, asi ahora miawkey machi mu, machi mu akukey, fey ta machikafuy.
… los conocimientos más antiguos no quedan, la gente ya no se habla con la montaña, entonces el wigkul ya no le habla a los peñi, peñi se decían entonces los wigkul waw y la vegetación, ellos entre sí ya no se hablan, se tratan de peñi unos con otros, ya no se hablan porque el mogen está muy cambiado, lo dejan a un lado, por eso ahora anda a través de la machi, a través de la machi llega, se hace machi.”[1]
En este contexto, se entiende que cuando se alude a las prácticas de Machi también se está hablando de la dimensión trascendente que configura el espacio sagrado mapuche, su cosmovisión.
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A lo largo de las páginas de El conocimiento: ese cántaro quebrado. Taller de Epistemologías Indígenas y Académicas (2016) se presenta la sistematización de conversaciones que ahondan en la pregunta por los conocimientos y prácticas interculturales. En esta línea, algunos pasajes abordan la vida de Machi y plantean que asumirse no es una decisión personal sino una designación que viene dada desde el plano espiritual; por lo mismo, es una labor complicada pues tienen que actuar de “mediadoras del mundo natural hacia el sobrenatural” (p.91)
A diferencia de Lawentuchefe que se vincula con el conocimiento de las propiedades medicinales de las plantas, el rol de Machi[2] refiere a la base de la salud mapuche, es decir, a la energía. A propósito, se menciona que al newen se le llama «energía» “no para que las Machi o los Kimche la entiendan mejor, sino porque como investigador, nos interesa que la sociedad no indígena lo entienda” (pp.22-23).
En este sentido, hay que entender la inmersión de occidente en el mundo mapuche como un proceso paulatino que, además de un escenario bélico, ha significado la pérdida o disminución del espacio sagrado, también el olvido de palabras que abren la conversación con el entorno natural y sobrenatural:
“Estamos ante una gran epistemología que es necesario remarcar, subrayar, porque nuestra sociedad occidental donde mira no ve la vida: a las piedras los wigka no le atribuyen vida, pero para el mapuche la piedra sí tienen vida, tiene vida las plantas, el agua, qué se yo, todo el mundo inanimado para los mapuche tiene vida, pues todo es energía, y energía en mapuzungun es newen, entonces desde el punto de vista mapuche: todo es newen.” (p.23)
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Se dice que el perimo o perimontun es la experiencia más frecuente en la que se recibe el llamado de Machi:
“Se hace presente a los sentidos como visión o aparición, ya sea que la persona esté despierta o durmiendo (es decir, en un pewma). En el caso de las energía invisibles, éstas se encuentran relacionadas de manera directa con el mundo natural, lugares, territorios y, de manera secundaria, con las personas.”[2]
[1] En: Mapun kimün. Relaciones mapunche entre persona, tiempo y espacio (2017) Palabras de don Pedro Cayupan, lof Lumako. p.34
[2] Lawentuchefe: Son aquellas personas que tienen un amplio conocimiento acerca de la herbolaria mapuche y de su utilización terapéutica, del lugar de crecimiento de las plantas y de los ecosistemas.
Machi. Son los principales agentes del sistema y práctica de la salud mapuche. Machi puede ser un hombre o una mujer, wentru machi y domo machi, respectivamente. Generalmente, son personas elegidas a muy temprana edad –normalmente, entre los seis y doce años– por un püllü machi (espíritu de machi) para asumir el rol. Los y las machi tienen la posibilidad de lograr el küymin, estado de comunicación directa con su püllü, lo que les posibilita realizar distintos tipos de ceremonias de sanación y religiosas.” Mapuche Lawentuwün. Formas de medicina mapuche. Víctor Caniullan Coliñir y Fresia Mellico Avendaño. (p.47) En: Mapun kiimün: Relaciones mapunche entre persona, tiempo y espacio (2017)
[3] Ibid.